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Ubuntu 11.04 primeras impresiones

Bueno, creo que ya he pasado varias horas delante del ordenador como para poder emitir un juicio (personal) sobre los cambios que ha traído la nueva versión de Ubuntu.

Lo primero es confesar que si no fuese por el cambio de escritorio no hubiese actualizado, ya que con mi Ubuntu 10.04 estaba muy contento, y también,  a que cada vez me cuesta más ver las ventajas de actualizar rápidamente, ya que me he encontrado con excesivas sorpresas a lo largo del tiempo cuando he actualizado a la última versión en los primeros días. Aún así, me apetecía probar Unity, ya que reconozco que estaba intrigado.

La instalación (ya que yo prefiero instalar encima al tener la /home aparte) es la más profesional y seria que he visto mientras instalaba Ubuntu, y que los archivos del sistema se vayan copiando mientras configuro el sistema, hace que se instale más rápido aún si cabe. En términos generales, eso sí, la instalación tampoco es que varíe mucho, pero es que lo que hay es lo que hay.

Tras la instalación, lo primero que se puede observar es que Grub ha cambiado, con color de fondo y con las fuentes más pequeñas, sería un punto a favor si no fuese porque pienso que las fuentes pequeñas pueden ser un obstáculo para aquellos que tienen problemas de visión. No obstante, hay que decir que no está nada mal y que la “queja” que pongo es casi una tontería.

Al arrancar Unity por primera vez, hay muchas cosas que se echan de menos y cuesta hacerse un poco al principio con él. En mi caso he de confesar que mi primera impresión es que no me gustó nada…

Una de las cosas que más echaba de menos era el intercambiador de escritorios, ya que el botón que hace lo mismo en Unity no muestra que escritorios están ocupados y, además, tienes que darle al acceso directo del intercambiador de escritorios para luego hacer clic en el escritorio deseado. He de reconocer que esa “necesidad” la descarté cuando me fijé que dando un clic a una aplicación abierta, te envía directamente al escritorio donde esté abierta y te la activa… Impresionante.

Otra de las cosas que me costó fue encontrar la configuración del sistema, hasta que me di cuenta que estaba en el botón de apagado (última opción) con lo que es bastante fácil de acceder y pero no está en un sitio que yo considere intuitivo.

La barra superior es la que alberga el menú de cada programa y, por lo tanto, de cada ventana, no os podéis hacer una idea de lo que me costó darme cuenta, es algo muy parecido a lo que ocurre con los Macs, pero ni me hizo gracia en los ordenadores de la manzanita ni me llena el ojo en este sistema, no obstante, supongo que cuando te haces a ello es más cómodo al no tener que buscar donde está el menú de cada programa.

La barra de Unity es bastante fácil de editar, por cierto, basta sacar el icono de la barra y volver a introducirlo a la altura que lo quieras poner, si quieres dejar un icono fijo en ese panel basta con hacer botón derecho y marcar “Mantener en el lanzador”. No obstante, el botón de menú (el del logo de Ubuntu) no me llena el ojo, porque las aplicaciones para descargarse aparecen por ahí y tienes que desplegar, a veces, el menú para que te salgan las que ya están instaladas…

La barra de accesos directos de Unity trae por defecto accesos directos a los documentos de LibreOffice, pero yo los prefiero en el botón derecho… Nuevo -> Lo que sea. Así lo tenía y así se ha quedado… los accesos directos han sido eliminados 😉 😉

Ah!!! Y tuve que activar las ventanas gelatinosas… con lo que me gustan a mi esas chorradas… no sé por donde leí que eran incompatibles en Unity, pero yo las estoy usando y sin problemas (de momento)

Echo mucho de menos algunas cosas, más, pero los cambios son así…

En resumen;

  • Me parece mucho menos intuitivo que Gnome.
  • Es un salto que muchos estábamos pidiendo y que han sabido dar con elegancia, al fin y al cabo no hace mucho que se oía a algunos diciendo que las versiones nuevas de Ubuntu no aportaban nada nuevo al usuario.
  • Unity no es el fin del mundo, Gnome y KDE seguirán ahí para todo el mundo (y el resto de escritorios) con lo que nadie se tiene porqué ver forzado a cambiar a Unity (eso es lo bueno de Linux, que hay donde elegir y se puede elegir libremente)
  • Todavía me queda muchísimo por trastear con Unity, pero he de confesar que me va gustando poco a poco.

Espero que a algunos os valga de algo mi opinión, de todos modos ya iré publicando más material y comentándoos las cosas que me vayan surgiendo.

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Etiquetas:
  1. sslag
    6 mayo 2011 en 23:30

    Un colaborador tuyo me ha recomendado esta entrada. Y la verdad es que me he animado y, qué demonios! Hacía mucho tiempo que no me sentaba a disfrutar toqueteando un nuevo sistema con ilusión.
    Cómo has activado las ventanas gelatinosas? Has activado compiz? No se nota en el rendimiento?

    • 7 mayo 2011 en 10:12

      Ja, ja, ja!!!

      Dale las gracias de mi parte!!! (y espero que te guste el blog) 😉 😉 😉

      Pues ahora que lo dices, voy a hacer una entrada para explicar cómo activar las ventanas gelatinosas, a ver si la publico para esta tarde 😉 😉 😉

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